viernes, 10 de diciembre de 2010

INFLUENCIA DE ARISTOTELES EN LA PSICOLOGIA

“Lo que a mí me espanta es que se aprendiese a despreciar los instintos primerísimos de la vida, que se fingiese un ‘alma’, un ‘espíritu’ para arruinar el cuerpo, que se aprendiese a ver una cosa impura en la sexualidad, en el presupuesto de la vida”
Federico Nietzsche

APORTACION DEL PENSAMIENTO DE ARISTOTELES A LA PSICOLOGIA Y EL PENSAMIENTO ACTUAL

La historia de la psicología se remonta a la época de los filósofos griegos. Como bien sabemos, en un principio era una rama de la filosofía que se encargaba del estudio del alma. Etimológicamente la palabra psicología significa “estudio del alma” o “tratado del alma”. La psique griega fue traducida al latín como ánima, y como alma al español. Así, para que la psicología pudiera erigirse como ciencia, era necesario que redefiniera su objeto de estudio, que redefiniera la psique, pues “alma” es un término religioso, místico, intangible; y su existencia es inexplicable e incomprobable para la ciencia.

Así podemos traducir alma como mente, como principio de volición, de acción o de conducta, como conciencia, como inconsciente, como identidad o personalidad o bien como conocimiento. Y así, dependiendo del sentido que le atribuyamos al término alma, diremos que la psicología es la ciencia de la mente, la ciencia de la conducta, de la conciencia, del inconsciente, de la personalidad o del conocimiento. (Josa, 2006)

La psicología como rama de la filosofía se extendería toda la época greco-romana-medieval, hasta independizarse de esta como una ciencia aparte, al redefinir su objeto de estudio y sus métodos.

Uno de los grandes filósofos griegos que trato el estudio del alma fue Aristóteles. Fue el filosofo antiguo que mas aportaciones hizo a la psicología, fue el que estudió la psique más seria y profundamente, no solo en su tratado “del alma”, sino en tratados de física, ética, retórica y lógica.

El pensamiento de Aristóteles ha tenido una influencia enorme en muchas ciencias, no solo en la psicología. Así, al hablar de Aristóteles, hablamos de uno de los más grandes, ricos y profundos genios científicos que jamás hayan existido: un hombre que nunca ha podido ser igualado, que abarco todo el horizonte de las ideas humanas, penetro en todos y cada uno de los aspectos del universo real y sometió al poder del concepto la riqueza y la dispersión de todos ellos. (Hegel, 1883). Cuya actitud minuciosa y empírica nunca le desvió lejos del sentido común, y sus errores fueron, por lo general, simples y objetivos, como la creencia de que el corazón es el asiento del alma. (Leahey, 1982).

En su tratado “del Alma”, Aristóteles concibe a ésta no como algo separado del cuerpo, o aprisionado en el, pensamiento de muchos otros filósofos, anteriores y posteriores a él, como Platón o Santo Tomás, y que es un pensamiento bastante extendido aun hoy. Sin embargo, tampoco la concibe como del todo unida al cuerpo e inseparable de él.

Aristóteles observa, ante todo, en general, que parece como si el alma, hubiera de ser considerada, en parte, dentro de su libertad, como separable del cuerpo por sí misma, ya que es, en el pensamiento, para sí y, en parte como inseparable de él, puesto que en los afectos aparece como algo no susceptible de ser separado de lo corporal: los afectos se presentan, en efecto, como conceptos materializados, como modalidades materiales del espíritu . (Hegel, 1883).

En este sentido, Aristóteles no fue un dualista, rechazo el dualismo de platón y hubiera rechazado también el dualismo cartesiano. No obstante, tampoco es un reduccionista materialista. El alma no puede ser reducida al cuerpo, incluso si solo existe una materia, pues podemos analizar por separado las funciones fisiológicas y las psicológicas. (Leahey, 1982).

Entonces pues, para Aristóteles el alma es el principio o la base de la vida, de la sensación y del pensamiento. Lo que nos hace humanos es que tenemos precisamente un alma humana. Si la perdiésemos, solo tendríamos de humano el nombre. Es pues el alma racional la que nos diferencia de los animales y nos hace actuar humanamente, lo que nos hace ser diferentes, pues cada individuo se define por su alma individual, lo que llamaríamos el “yo”, la capacidad de autoconscienciencia.

Por lo tanto, el alma de cada ser vivo es lo que lo define, es su esencia, su comportamiento conforme a lo que es. Si el ojo, por ejemplo, fuese algo por sí mismo, la facultad de ver seria su alma, ya que la visión es la esencia del ojo, conforme a su concepto. Pero el ojo, como tal, no es sino la materia de la visión; cuando el ojo pierde su capacidad de ver, no le queda de ojo sino el nombre, como si se tratara de un ojo de piedra o un ojo pintado. (Hegel, 1883).

Para entender bien lo antes dicho, hay que mencionar pues, que Aristóteles hablaba de tres tipos de almas, cada una correspondiente a cada uno de los diferentes tipos de seres vivos. Así, tenemos el alma vegetativa, poseída plenamente por los vegetales, que tiene la única función de sobrevivir, es decir, la nutrición y la reproducción. Existe también un alma sensitiva, que corresponde a los animales, con capacidad de sentir placer y dolor, y cuya función será además de la reproducción, el procurar placer y evitar el dolor.

El alma racional, de la que ya había hecho mención, corresponde únicamente a los seres humanos, y su objetivo es la búsqueda de conocimiento, el entendimiento del bien y del mal, y la búsqueda de la felicidad.

Debo aclarar también, que cada alma superior implica también a las inferiores a ésta. Esta distinción de las almas no significa que cada cuerpo animal posea dos almas o tres el ser humano; sino que al contrario, el alma superior posee las virtudes y asume las funciones propias de las almas inferiores; por ejemplo, en el caso del ser humano, el alma intelectiva asume las funciones vegetativa y sensitiva. (Abad y Díaz, 1996).

Para Aristóteles, es ésta tercer alma o esta tercer capacidad del alma racional, la que tiene la capacidad de trascender después de la muerte, mientras que las otras dos morirían con el cuerpo, por eso la mención al inicio del ensayo, de que el alma no es del todo una unidad con el cuerpo, pero tampoco es del todo separable de éste.

Aristóteles nos habla también de las facultades del alma sensitiva, una psicología de las cualidades, donde ciertas funciones de la mente (o del alma), están determinadas con cierto valor biológico. Tales facultades serian las del alma sensitiva, que son el procurar placer, evitar dolor, y también la imaginación, la memoria y el movimiento como consecuencia del deseo. En este sentido, un animal al sentir hambre, sabe donde puede encontrar comida (memoria), prever una estrategia para encontrarla (imaginación), y finalmente buscara ejecutar la acción para satisfacer sus necesidades, lo que podría ser cierta clase de voluntad o imaginación. Todo esto lo hace de forma natural a través de sus instintos, y no pude tener conciencia de ello, ya que la facultad de razonar es exclusiva del alma humana. Podemos decir que estas facultades corresponden a lo que actualmente llamamos cerebro reptiliano y como el cerebro reptiliano, pueden ser dominadas por las demás facultades adquiridas posteriormente y que son propias de los humanos.

Para Aristóteles, la base del conocimiento son los sentidos, todas las sensaciones e información recibida de los sentidos es unificada por un sentido común, el cual procesa la información y la envía a la inteligencia pasiva, una especie de almacén donde se almacena la información de la percepción. Si la percepción continua, crea imágenes. La memoria es una especie de imaginación, ya que los recuerdos son siempre imágenes concretas. Así la información ingresa a la memoria, y puede ser evocada posteriormente, por lo que el flujo de información es en ambos sentidos. Finalmente, la inteligencia activa es la que actúa e interpreta la información de la pasiva para crear conocimiento. Aristóteles sitúa estas facultades en el corazón en base a sus observaciones empíricas.

Finalmente, en el hombre existen dos tipos de voluntad o motivación; la animal y la racional. La voluntad animal, como ya dije, está motivada por el deseo y el placer inmediato de los apetitos. La voluntad racional, es capaz de actuar sobre estos instintos y dominar la voluntad animal, debido a que es capaz de distinguir lo bueno de lo malo, y es capaz de sacrificar sus propios instintos en aras de un bien futuro.

Podemos decir que Aristóteles es en cierto sentido el primer psicólogo de procesamiento de la información. (Leahoy, 1892). O podemos comparar la concepción aristotélica de la motivación con la de Freud, cuando distingue el principio del placer innato y animal del principio de la realidad, adquirido y exclusivamente humano, que calcula las ganancias a largo plazo.

En conclusión si hablamos de la psicología aristotélica, podemos ver antecedentes y similitudes con ciertos conocimientos y teorías psicológicas actuales. Así pues Aristóteles es un pilar y precursor de la psicología actual, aun cuando lo que estudiaba era el alma y no propiamente la mente.

Bibliografía:


Abad Pascual Juan José, Díaz Hernández Carlos (2001). Historia de la filosofía. Madrid: McGraw Hill

Hegel G. W. (1883), “lecciones sobre la historia de la filosofía” Tomo dos. Fondo de cultura económica, México, 2005

Josa Fructuoso, 2006 (12), “Breve Historia del Alma en la Antigüedad”. Revista Tonos Digital. Recuperado el 13 de Noviembre del 2010 de: http://www.um.es/tonosdigital/znum12/secciones/Estudios%20J-Alma.htm

Leahey Thomas (1982). Historia de la Psicología. Madrid: editorial debate

2 comentarios:

  1. Hey muy buen artículo, me servirá de mucho para mi examen de Filosofía & Psique :)

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  2. muy bien , me sirve muchisimo para mi trabajo

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